Conde de Romanones |
A comienzos de 1894 , el entonces recién nombrado alcalde de Madrid, D. Álvaro Figueroa y Torres , primer Conde de Romanones, anunció la aprobación de un nuevo Bando municipal, que levantó mucha polémica entre los ciudadanos madrileños. Así diarios como el "Epoca" del 26 de marzo de 1894 y "El Siglo Futuro" de 27 de marzo de 1894, publicaron la siguiente advertencia:
" A los dueños de perros
El nuevo alcalde Madrid, señor Conde de Romanones, ha dispuesto que dentro de algunos días se publique un bando, advirtiendo a los propietarios de las diferentes clases de canes que existen, que a partir de los diez días de la publicación de dicho bando, a todo perro que se encuentre en la vía publica sin bozal se le propinará sin contemplación de ningún género, la venéfica ( así en el original) morcilla".
El 7 de abril de 1894, se aprueba el bando municipal que se publica en el Diario Oficial de Avisos de Madrid al día siguiente, en el que se hace saber que autorizada la Alcadía Presidencia para establecer el servicio de recogida de perros , se recuerda a los dueños de perros que tienen la obligación precisa de declarar mediante declaración jurada los que les pertenezcan a fin de matricularlos en el departamento correspondiente del Ayuntamiento , entregándoselos a los dueños la correspondiente chapa que se colocará en el collar del perro. Así mismo en el bando se señala que todos los perros deberán de llevar bozal o ser conducidos por sus dueños con cadena o cordón ( mastines y perros de presa en todo caso deberán llevar bozal y cadena). Los perros que se encuentre en la vía publica si cumplir estos requisitos o careciendo de medalla será trasladados a un depósito de donde los podría reclamar el dueño previo pago de la correspondiente multa, que ascendía a la cantidad de 10 pesetas si iban sin bozal o cadena y de 20 pesetas si carecían de medalla. A los tres días el perro podría ser enajenado (vendido) sin que pudiese el dueño reclamar . Si no eran reclamados o vendidos , a partir de esa fecha podía los servicios municipales disponer libremente de ellos "procediendo a la asfixia de los mismos" ( a eso se referían con la "venéfica morcilla" ).
Tras la publicación del bando, en la prensa se recogen voces a favor y en contra del bando municipal. Destaca el artículo que bajo el titulo LOS SECUESTRADORES MUNICIPALES CUESTIÓN PERRUNA, se publica en el diario "El Día" de 31 de julio de 1894, y que reproduzco ( ¡Que poco cambian las cosas!)
"No hay necesidad de repetir que los laceros son secuestradores apoyados por los agentes del Ayuntamiento. ...El lacero, que aun siendo funcionario ínfimo no debe prescindir del cumplimiento de las disposiciones vigentes, se burla del bando del alcalde, y fortalecido por la protección de éste, que le rodea de tres o cuatro auxiliares armados, se apodera de la cosa ajena hasta en los mismo portales de las casas, aun arrebatando a veces la presa de manos de criados o sirvientes, sin importarle ¡claro esta! las protestas de los que piden que su propiedad sea respetada.
Eso la sabe bien el publico, impulsado en ocasiones y en las mismas calles a tomar la justicia por su mano castigando las demasías de los laceros, que suelen robar los perros conducidos por mujeres o ....no será extraño al cabo cuantos tengan perro y quieran sacarlos a la calle después de estudiar el bando del alcalde se provean de garrotes o armas para que no queden impunes y sancionados por la autoridad lo secuestros que a diario se cometen a multitud de personas cuyos dueños cumplen lo dispuesto por el alcalde. La recogida de perros se decreta en todas partes para los callejeros y sin dueño; aquí, para que los laceros roben los pertenecientes lo vecinos....
Pues sucedió que en la mañana de ayer, media hora después del secuestro cometido junto al portal y sobre la acera de la casa donde vive el dueño, que éste se dirigió al Ayuntamiento, donde le dejaron que a las ocho se abría la oficina correspondiere. A seguida leyó un letrero que casi al pie de las escalera hay dando conocimiento al público de que los interesados pueden preguntar en los negociados de una a tres de la tarde.
Perplejo ante esta contradicción respecto de las horas, interrogó a un guardia, quien mirándole compasivamente le advirtió que en efecto, la hora de oficina era a las ocho de la mañana, pero no la de entrada de los empleados, los cuales llegaban mucho más tarde.
Decidió esperar la persona a quien aludimos, y lo hizo en el mismo patio del Ayuntamiento, donde existe un negociado de ingresos. En la parte exterior había siete guardias, uno leyendo el periódico, los otros fumando y hablando de política y ofreciendo todos ellos un cuadro que ya quisieran para sus obras nuestros autores cómicos de Apolo y Lara .
Ningún oficial, ni siquiera escribiente, se presentó hasta las nueve menos minutos, hora en que estaba casi lleno aquel sitio por interesar a negocios propios y del Ayuntamiento, y delante de cuyas personas un guardia hizo varias operaciones de aseo, como el abrocharse los pantalones o sujetarlos con una correa, lo mismo que si estuviera en su casa y en su cuarto dormitorio.
Y cerca de la taquilla en la que se satisface las multas impuestas o reales infracciones del bando del alcalde, en aquel lugar, tan publico como la calle, había un perro sin medalla, bozal, cadena ni cordón, gozando de las ventajas e inmunidades y privilegios de pertenecer a un empleado de la Villa. Hasta tratándose de perros se hace odioso el Ayuntamiento, por las desigualdades de procedimiento.
Transcurridos tres cuartos de hora desde la oficial de entrada hasta la aparición de un escribiente, el cual, después de recoger el papel de multas ( 10 pesetas) que había de satisfacer el interesado, dijo a éste con mucha cortesía , que si tenia que dar una vuelta podía hacerlo sin inconveniente, porque el despacho del negocio que allí le había llevado no era inmediato. ¡Válgame Dios, cuán grave es y cuán entretenido escribir un volante para que se proceda a la devolución de un perro!, ¡Que materia y tarea tan ardua éstas de los empleados municipales!. Transcurrió media hora, y llegó el oficial encargado de expedir los volantes, y a fin quedó firmado el que debía presentarse en el depósito para la devolución del perro, que , dicho sea de paso, ofrecía evidentes señales de malos tratamientos.
Si para despachar un asunto como éste hay necesidad de perder hora y media, calcule los lectores que será en los demás casos, y en aquellos, sobre todo, en que haya intereses de importancia ¡Que vergüenza!.
![]() |
Caricatura de Jackson Veyan firmada por Cilla |
En esta "cuestión perruna" tomó parte Jackson Veyán , y no en defensa del bando municipal ni de los dueños , sino de los perros, publicando los siguientes versos en la revista "La Gran Vía " de Madrid:
Los hay de malicia llenos
y de
condición gruñona,
y los hay
nobles y buenos.
El perro es
un persona
sobre poco
más o menos.
-
Hay perro
fino y cortés
que casi
ladra en francés,
y que no
muerde jamás.
¡Perro que
anda a cuatro pies
por
modestia nada más!
-
¿Qué rabian
de cuando en cuando?...
¿Y eso
justifica el bando
más infame
que leí?...,
¡Pues si
hoy anda por ahí
media
humanidad rabiando!
-
La medida
criminal
adóptese en
general
por la
coronada villa,
y al que
rabie, sin bozal,
que se le
dé la morcilla.
-
¡Cuánto
critico incipiente,
que
rabiando clava el diente,
y cuánta
suegra danesa,
Y cuanto
editor de presa
morirían
felizmente!
-
¿Qué daño
puede hacer
los pobres
perros?....Morder.
Pues,
cobarde y a traición,
¿Qué hace
una falsa mujer?....
¡mordernos el
corazón!
-
Hay madre
sobre la tierra
que, sin
que el llanto la ciegue,
en la
Inclusa a un hijo encierra.
¡No hay en
el mundo una perra
que de ser
madre reniegue!
-
¿Iguales en
condición
perros y
hombres?....¡Torpe yerro!
¡Retiro mi
afirmación,
Y que me perdone
el perro
tan mala
comparación!
-
¿Llamar
instinto al saber?....
¡vergonzosa
hipocresía!
¡Yo he
llegado a conocer
perro que
debiera ser
doctor en
filosofía!
-
Un músico
de talento
y justa
reputación,
que entre
mis amigos cuento,
tenia un
perro pachón
critico
de nacimiento.
-
Si acabada
una lectura
Turco el rabo
meneaba,
la victoria
era segura.
¡Cuando el
perro nos ladraba
adiós libro
y partitura!
-
Llegó el
pobre a adivinar
y, en su
misión siempre alerta,
Hubo día
que al llamar
no me
dejaba pasar
con mi
libro de la puerta.
-
Por sublime
intuición
del libreto
protestaba,
Y, al
llegar la ejecución,
El público
la gritaba
¡Turco tenia razón!
-
Yo, del
buen maestro , apelo
Hoy al
testimonio fiel.
su apellido
no revelo.
diré que el
nombre es Manuel,
Y que es
nieto….de su abuelo.
-
Quien de mí
llegare a dudar
a él puede
preguntar
el perro es
más que parece,
Y le
debemos tratar
como en
justicia merece.
-
Por el
destino humillados
con el
hombre comparados
son más
fieles y más duchos
los perros sabios, son muchos
los hombres sabios contados.
-
¡La fortuna
loca es,
y por eso,
lector, ves
que en estos mundos de Dios
hay sabios
a cuatro patas
como hay
borricos en dos!
José
JACKSON VEYAN
No hay comentarios:
Publicar un comentario