lunes, 15 de febrero de 2016

Nos vamos a los Baños Viejos de Elorrio...de la mano de Jackson Veyán




Caricatura de Jackson Blanco y Negro 17/08/1898
Hoy queridos seguidores,  vamos iniciar en un viaje en el tiempo, y vamos adentrarnos de la mano de Jackson Veyán en la época dorada de los balnearios  ,  media desde mediados del siglo XIX al primer tercio del siglo XX. Más concretamente  viajaremos a los Baños Viejos de la bella villa de Elorrio (Vizcaya/ Bizkaia) .

José Jackson Veyán como  muchos contemporáneos suyos  huía de los calores estivales madrileños y se dirigía a pasar el veraneo a rincones más frescos, generalmente al Norte. Si bien había visitado otros balnearios como el de Escoriaza (Guipúzcoa), allá por el año 1888 su médico le recomienda para  sus problemas nasales tomar las aguas sulfurosas del balneario de los Baños Viejos de Elorrio y así  ese verano por primera vez y junto a su  mujer  Amalía se encamina hasta localidad que seguira visitando anualmente hasta  al menos hasta 1901  según tenemos constancia, gracias a las cartas en verso que dirige a las distintas revistas y periódicos con los que colabora y entre las que destacan El Madrid Cómico, El Heraldo de Madrid,  El Noticiero Bilbaino, El Nuevo Mundo o el Blanco y Negro.

José Jackson Veyán se convierte  en la mejor publicidad del establecimiento dado que sus versos se reproducen por toda la geografía  española, y suele terminar las cartas, invitando a sus lectores,  al director de la publicación,  o a sus amigos a que acudan a Elorrio. 
Caricatura de Jackson Veyán. Nuevo Mundo. BNE
El corresponsal del periódico La Correspondencia de España el 27 de julio de 1900 llega a decir: “ …escondido entre abundante arboleda Los Baños viejos, acaudalado y abundante manantial sulfuroso, que huele mal y no sabe bien, pero que obra milagros, según me asegura mi amigo Jackson Veyán, antiguo parroquiano del establecimiento…” para después  citar entre los visitantes de ese año a otros amigos/colaboradores de Jackson, el escritor López Silva y el músico Ruperto Chapí. 

Tal es la necesidad “anual” de Jackson Veyán de pasar unos días placidos y tranquilos en Elorrio, que el Diario de Avisos de Madrid  de 16 de agosto de 1898 se hace eco de la siguiente noticia sobre Jackson: “deja la dirección artística del Teatro Eldorado por tener que marcharse a los baños de Elorrio”.

El viaje que, hoy  vamos a emprender, discurrirá entre fragmentos de los distintos versos de José Jackson:

Situémonos… meses de julio y agosto, el sol abrasador que cae sobre Madrid. Hay que hacer maletas y coger  el tren en la estación del Norte.  El coche de segunda y a reventar…

Los grados sabían en la villa y corte:
lié la maleta, la casa cerré;
al jefe que tengo pedí el pasaporte,
cogí la familia, tomé por el Norte
y al fin respiré.

La noche tranquila, la dicha completa.
¡Qué fresco empezó se, Sinesio, á sentir!....
Madrid á la espalda, la bolsa repleta,
hasta mi chiquillo soltaba la teta
para sonreir.

¡Del túnel qué hermosa la calma profunda
y del traqueteo qué dulce el compás!....
La tierra que falta, el verde que abunda,
¡y doce en un coche de esos de segunda, ,
que no cabe más!

Mi madre, mi esposa y un ama de Muros
en tres ventanillas que el cielo les dió;
al lado tres monjas, tres viejos maduros.
¡Yo entre dos civiles, que así van seguros
los hombres de pro!

MADRID Cómico 6 de agosto 1890

En ocasiones el viaje no es placido…

Salí de la Corte
en un tren-carreta,
y á medio camino
perdí la paciencia.
jPara el tren correa
no tengo correal
iQué coches, Sinesio,
que tiene la empresal....
iQué viejos, qué malos,
qué asientos, qué puertasl

Al llegar á Burgos,
los túneles llegan,
y allá van viajeros
cruzando en tinieblas
del monte las hondas
entrafias de piedra.
¿Piensas que encendieron
una luz siquiera?....
|Pues nada, Delgado,
la sombra más negral

Madrid Cómico 20 de julio 1889

Y cuidado con la carbonilla que el tren es de vapor:

Huyendo despavorido
de Cánovas y Sagasta,
del calor y del ruido,
aquí estoy porque he venido,
 que es una razón que aplasta.
Soy activo y diligente
y del «Heraldo» me acuerdo
aunque por un accidente
les dirijo la presente
medio tuerto del izquierdo.
Al asomarme al vagón,
un carbón en ignición
el ojo mé puso rojo.
apañado tengo el ojo
si no me saco el carbón.
No creo me inutilice,
y aunque algo me martirice,
sigo la carta empezada,
porque el médico me dice
que lo del ojo no es nada.

El independiente de Orihuela 15 de julio de 1893

La familia crece y hay que dividir las fuerzas…

El tren no descarriló...
(¡RARA AVIS!) y entré en Vizcaya
con mi madre y mi mujer,
cuatro niñeras, dos amas,
ocho chiquillos, seis mundos,
tres cavás y una canasta
con la merienda y con un
cacharro de porcelana,
de precisión absoluta
para el que con niños viaja,
y que no quiero nombrar,
pero que es blanco y con asa.
Solitos desde Madrid,
y alegres como unas pascuas,
llegamos los diez y siete
individuos de mi casa,
que ya más bien que familia
parecemos caravana.
Dividiéronse en Bilbao
las fuerzas que acaudillaba.
Toda la tropa menuda,
madres, niñeras y amas,
siguieron a Castro Urdiales
buscando la mar salada,

El Noticiero Bilbaino, julio 1894

Jose Jacskon Veyán



Jackson coge desde Bilbao el tren hasta Durango y desde allí, los 8 kilómetros que lo separan de los baños Viejos de Elorrio los realiza  en la s Diligencias que los establecimientos ponen a disposición de los clientes.
Ya está en Elorrio, su paraíso particular:












|Ah, querido director!
y ¡áh, queridos redactores!
¡Qué fresco tan seductor 1
i Qué baños tan superiores!
¡Qué manantial... y qué olor!

¡Cuántas nubes en la altura
y cuánto verde a mis pies!
¡Qué deliciosa ventura
el disfrutar veintitrés
grados de temperatura!

Bajo frondosos nogales
¡qué dulce paz; caballeros!
¡ Aquí ni crisis parciales,
m huelgas de barrenderos,
ni broncas municipalesl

Aquí la atmósfera pura;
la gente que se sulfura
poniendo arrugado el gesto
y la fuente que murmura...
. en vascuence por supuesto.

El independiente de Orihuela 15 de julio de 1893

¿Y como es el establecimiento? Se preguntaran los lectores ¿es buen la comida?...
 
Baños Viejos de Elorrio. Fot. facilitada por Luis Madina
La existencia es un edén
en este Establecimiento,
y respecto al tratamiento
médico, estamos muy bien.

Tenemos un Director
ilustrado y competente
y, fino y condescendiente
y digno y sabio Doctor.

No economiza molestia
por atender y agradar,
y no le quiero nombrar
por no ofender su modestia.

La cocina es deliciosa:
A la mejor deja atrás,
y me gusta mucho más,
más que el agua sulfurosa.

Madrid Cómico 14 de julio 1888


Son aquí excelentes
la casa y la mesa,
dignas del renombre
de Barrenechea,
el mejor fondista
de Vizcaya entera.
El agua y los baños
son cosa selecta.
Aquí todo es bueno;
hasta las doncellas
son condescendientes
y guapas y atentas.

Madrid Cómico 20 de julio 1889

Aquí las costumbres, ¡qué puras y honradas!
¡Qué castas doncellas se ven por acá!
No las deja el cura bailar agarradas,
pero de las fiestas vuelven abrazadas
con su mutiyá.

Aquí no hago nada: ni cazo ni pesco,
y estoy hecho un vago poeta cerril.
Ni tomo del alba el sabroso fresco,
ni sé hablar vascuence, ni bailo el aurreseo
con el tamboril.

Ni aquí hay novedades, ni lances extraños.
La fuente, el azufre, comer y roncar:
ya tomo las aguas, y tomo los baños.
Nada, la costumbre de todos los años:
tomar y tomar.


MADRID Cómico 6 de agosto 1890

Según nos narra  en sus versos  el horario se cumple:


Aunque es su sabor extraño
á la salud me esclavizo.
A las seis me pulverizo;
á las siete tomo el baño.

Subo á mi cuarto, me aseo,
y bajo al sitio oportuno
á tomar el desayuno
con un hambre que no veo.

Después á mi obligación,
'que de eludirla no trato.
A colgarme al aparato
de la civilización.

Trasmito algún telegrama:
á la una vuelvo á comer.
A las dos vuelta al deber,
luego ceno, y á la cama.

Hago el signo de la cruz.
Paso fumando una hora,
le cuento algo á mi señora
y luego.... apago la luz.

El día se hace largo y Jackson socializa con el resto de  huéspedes, a los que suele citar  en sus versos; también le da tiempo hacer “comedias”  y así el Liberal de 16 de agosto de 1896  nos informa. “ Jackson Veyán no desperdicia el tiempo en Deva. Durante su estancia en el balneario de Elorrio ha escrito un juguete cómico que se titula “Curro López” y cuyo estreno tendrá lugar al principio de la temporada en el Lara

Bañeros,  hermosas doncellas, los maravillosos trabajos de Marcelino Ureña  en Damasquinado de Eibar, mediante incrustaciones de oro y plata en relojes y otras joyas, la buena comida, los paisajes , el tiempo…trufan los versos de Jackson …

Toca despedirse:

Preparad vuestro equipaje
si aun os queda algún coraje,
amigos que esto leáis,
y a Elorrio los que tengáis
dinero para el viaje!

Aquí, de la corte lejos,  
entre giras y festejo,
no hay manera de aburrirse.
¡El que quiera, divertirse
que venga á los Baños Viejos! 



Hoy en día, Elorrio, que ya no es aquella pequeña villa  que enamoró a Jackson Veyán , sigue conservando un casco antiguo de los más bonitos de Bizkaia que merece la vista de todos los jacksionanos 





P.D Esta entrada está dedicada al fotógrafo Luis Madina  que allá por el año 2006, antes de iniciar la andadura de este blog, contacto conmigo para hablarme de los Baños Viejos de Elorrio y del libro de fotografías que tenía en mente publicar junto a Ricardo Ajuria . Diez años después Luis contacta de nuevo conmigo, y me impulsa a escribir esta entrada que tenía en la reserva desde hace tiempo. He de agradecerle públicamente que tuviera la amabilidad de regalarme un ejemplar del libro: “HURRENGO GELTOKIA, ELORRIO : ELORRIO , PROXIMA PARADA”, en el que en el apartado biografías se contiene una reseña de Jackson Veyán y sus poesías,  y que recomiendo a todos los que quieran sumergirse, gracias a la magia de la fotografía antigua, en el espíritu de aquella época. 



martes, 2 de febrero de 2016

"Pelos en la cara", manual hipster por Jackson Veyán



Desde que los “Hipster” han puesto de moda el vello facial, nos inundan imágenes de todo tipo de barbas y bigotes  que nos hacen retroceder el en tiempo.
Hoy traemos una artículo de José Jackson Veyán, que se publicó en varias revistas de la época ( finales del siglo XIX) y recopiló en “Prosa Vil”;  recobra actualidad y constituye un manual para hipster y otro amantes de “los pelos en la cara”.

PELOS EN LA CARA

Ellos constituyen la ambición de todos los  aspirantes a hombres, ya se hallen en estudios mayores o menores, o ya barran las tiendas y hagan recados, que es el «año preparatorio» para la carrera del comercio.
Desde que «apunta» el bozo hasta que «dispara», pasan unas angustias crueles los jóvenes imberbes, que se tocan todas las mañanas el labio superior, con la esperanza de encontrar esos cuatro pelos precursores del bigote.
La corteza de tocino no da resultado. La pomada de paciencia es la única que le hace brotar al fin y al cabo.
Jackson Veyán
En teniendo «pelos en la cara», ya, ninguno se puede dejar pegar impunemente, y esa es la cuestión más «peliaguda».
Sin bigote, grande o chico, no se debe hacer el amor a ninguna mujer.
No se comprende un Tenorio que no pueda retorcerse las guías.
El bigote casi siempre tiene un nacimiento laborioso.
Lo primero que suele presentarse es esa «pelusa de melocotón», a la que, los jóvenes agraciados, llaman «patillas» con el mayor descaro del mundo.
Conviene afeitarla para que brote con más fuerza, pero no hay chico que no se decida a quitarse esas dos sombras de algodón en rama. Lo que hacen es pasarse el peine a «contra pelusa» para estufarla más, y cuando pasan cerca del tranvía retiran la cara, para no enredarse con una de las plataformas y detener la marcha del vehículo.
Ha habido muchos hombres de corazón con la cara limpia como mujeres; y se comprende su valor. ¡Como que nadie podía «subírsele a las barbas»!
Sin embargo, pocos quieren el valor a tan alto precio, y casi todos preferimos los «pelos en la cara» siquiera por tener algo con que entretenernos.
Un bigote de cerda, de esos cortos y poblados, puede de servir como cepillo de uñas en un apuro.
Una barba larga y sedosa puede utilizarse como plumero si llaga el caso, y una perilla puntiaguda puede servir de pincel, y venirle a un artista que ni «pintada».
Por los pelos de la cara puede conocerse perfectamente la profesión y hasta el carácter del individuo.
La barba corrida es la más general, y adorna lo mismo a los nobles que a los plebeyos.
La variación consiste en la forma y en el cuidado con que se trate.
Dejándose la barba, no tienen que hacerle a uno «la barba», lo cual es ya una razón económica do mucho peso.
Con dos visitas al mes al peluquero, puede cualquier barbudo presentarse en sociedad decentemente.
Tomás Bretón
La barba «partida por gala en dos» se lleva poco, aunque tiene la ventaja de poderse acariciar con las dos manos, lo cual resulta muy entretenido.
La barba «chic o fin de siécle» es la que termina en punta , y entre otras ventajas, tiene la de que las corbatas no duran ni tres días con el roce de la brillantina.
La «sotabarda», como su nombre indica, es el «grado inmediato anterior».
Cuatro pelos en forma de barboquejo, que se corren de oreja a oreja pasando por la nuez.
Este adorno hace muy bien en un banquero acaudalado, en un contramaestre o en un Ministro de Hacienda.
Antiguamente llevan sotabarda muchos usureros. Hoy no reparan en «pelillos», y lo que suelen llevar casi todos es... el «doce por ciento» al mes, que hace muy buena cara.
Tomás Luceño
Las patillas cortas unidas al bigote, estuvieron de moda algún tiempo.
Hoy no las gastan más que algunos comisionistas de tejidos o viajantes de bisutería.
Las patillas largas, sin bigote, no las usa nadie más que Tomás Luceño. Y algún que otro  camarero de restaurant o de café, o portero de casa grande.
Las patillas solas, sin el frac, sin la servilleta al hombro o sin el levitón con botones dorados, hacen muy mal, aunque le pese a mi distinguido sainetero y taquígrafo de ambas Cámaras.
La perilla ancha y unida al bigote en forma de candado, da el aspecto de traidor de melodrama o de jugador.
López Silva
 La verdad es que una cara con «candado» parece que está «echando la llave».
El bigote estrecho y la perilla estrecha visten muy poco.
Un hombre con bigote y perilla en esa forma no puede ser más que alférez, poeta, o pito de alabarderos.
El bigote con mosca es patrimonio exclusivo de tenientes de la clase de tropa.
No sé romo hay quien pueda resistir «una mosca» siempre debajo de la nariz.
La patilla recta y corta, sin bigote, está pidiendo a voces unas cuerdas al hombro, y con ellas se puede llevar un mundo a cualquier parte.
Esta clase de patillas con bigote corto y perilla, constituían el adorno de los antiguos progresistas.
No desperdiciaban nada los pobres señores.
La verdad es que gracias a esos cuatro pelos y a sus muchas combinaciones, pueden algunos caballeros estar cambiando de cara todos lo días
 ¡Y conste que el asunto de estas líneas no puede estar más «traído por los pelos!»

Jóse  Jackson Veyán.


Ilustran fotos de "amigos" de Jackson .


Para finalizar otras etapas de la "barba" de Jackson Veyán